Ya nos hemos enfocado en los fonemas y más recientemente en los morfemas y las palabras, ahora es necesario dar el siguiente paso y comenzar a hablar sobre las oraciones. Por supuesto, comenzaremos con las oraciones simples antes de pasar a las compuestas.
Al igual que hemos hecho en ocasiones anteriores, es necesario comenzar por la definición de Oración. De acuerdo con Hualde, una oración es una expresión que contiene un sujeto, del que decimos algo, y un predicado que contiene lo que decimos del sujeto, sin embargo, esta no es la única definición que podemos encontrar de este concepto tan amplio, pues tal y como señala L.J. Picardo (1954:132), "unos intentan definirlo sobre la base de su forma o estructura; otros atienden al contenido semántico, y no faltan, en fin, quienes se apoyan en ambos aspectos".Para esta sesión, nos apoyaremos en la definición de Hualde, en la que tenemos un sujeto y un predicado.
Ahora bien, ya que conocemos la oración es el momento de conocer la Sintaxis. Esta rama de la lingüística es la que se encarga de estudiar el orden y la relación de las frases, sintagmas o constituyentes de la oración, así como las funciones que cumplen.
Estos tres términos se refieren a unidades mínimas con significado que se mantienen estables. Un ‘sintagma’ es una pequeña unidad que contiene un orden prestablecido y fijo. No es lo mismo decir “hermano pequeño” que decir “mi hermano pequeño”. Los sintagmas suelen ser ‘paquetes de palabras’, y aunque una palabra sola puede representar un sintagma, lo habitual es que se componga de varios elementos como determinante+sustantivo+adjetivo. También hay sintagmas verbales en los que el verbo funciona como núcleo del sintagma.
Volviendo a las oraciones, es importante destacar que éstas se dividen en simples y compuestas, y aunque la diferencia entre ellas pueda parecer sencilla, lo cierto es que se trata de casos completamente diferentes.
Una oración simple es aquella que tiene únicamente un verbo y una oración compuesta tiene más de un verbo, los cuales se unen a la oración principal a través de nexos o conectores. Sin embargo, existen ocasiones en las que una oración simple tiene más de un verbo, cuando esto ocurre podemos estar hablando de dos cosas: verbos compuestos, en los que el verbo es 'haber' y va acompañado de un participio, o perífrasis, es decir, cuando el verbo principal requiere de un verbo auxiliar para funcionar.
Existen dos tipos de perífrasis: las perífrasis modales y las perífrasis aspectuales.
Las perífrasis modales son las que expresan la actitud del hablante ante la acción enunciada. Se dividen a su vez en perífrasis:
- De obligación. tener qué, deber de, haber que + infinitivo
- De posibilidad. Poder, deber + infinitivo.
- De capacidad o autorización. Poder + infinitivo
- De aproximación o suposición. Venir a, deber de + infinitivo.
- De intención. Haber de, ir a + infinitivo
Las perífrasis aspectuales, por otro lado, nos informan del momento en el que se desarrolla la acción, es decir, nos muestran el 'aspecto' del verbo. Se clasifican en perífrasis:
- Ingresivas. (+ infinitivo) La acción está por comenzar. Ir a, pasar a, estar a punto de...
- Incoativas. (+ infinitivo). La acción acaba de comenzar. Empezar a, ponerse a, decidirse a, comenzar a...
- Frecuentivas/habituales. (+infinitivo). Soler, acostumbrar.
- Reiterativas. (+infinitivo). Volver a.
- Durativas. (+gerundio). La acción está ocurriendo en ese momento. Estar, andar, continuar, llevar, ir, seguir, venir, hallarse, tener...
- Terminativas. (+ infinitivo). La acción terminó recientemente. Acabar de, cesar de, concluir de, dejar de, llegar a, terminar de, alcanzar a...
- Resultativas. (+ participio). La acción terminó (pero no sabemos cuándo) Llevar, quedar, tener, ir, dar por, dejar, estar.
Una vez más, volviendo al tema de la oración, es importante destacar que la parte más importante de la oración es el verbo. Como ya hemos mencionado en sesiones pasadas, en el español el verbo cuenta con una capacidad flexiva a través de la cual podemos conocer el género y número del sujeto, pero también podemos saber el tiempo en el que ocurre la acción, si esta acción está o no terminada (aspecto) y el modo verbal, es decir, si la acción es indicativa, subjuntiva o imperativa.
Y mientras que el español es una lengua pro-drop (puede prescindir del sujeto), no puede tenerse una oración sin un verbo, es por eso que el enfoque utilizado en este curso es funcional cognitivo, es decir, tomamos en cuenta la valencia verbal y nos dedicamos a analizar los argumentos que lo acompañan.
Un verbo puede tener 5 argumentos potenciales:
1. Sujeto. Es una entidad nominal que actúa sobre el verbo. Establece el género y número que tendrá el verbo. Puede ser un sustantivo, un pronombre, una frase verbal con infinitivo (como en decir la verdad es importante donde el sujeto es 'decir la verdad') o una frase prepositiva.
2. Objeto Directo. Es una entidad paciente sobre la cual recae el verbo. Normalmente son entidades no humanas y que no cuenta con ninguna intención (no siempre es así)
3. Objeto Indirecto. Es una entidad nominal humana a quién está destinada la acción. Siempre va precedido por la preposición 'a'. Se puede reemplazar por los pronombres de objeto indirecto: me, te, le o les. Los Objetos Indirectos se pueden duplicar. Por ejemplo: yo le dije a mi abuela que era muy bonita. En este caso tanto 'le' como 'a mi abuela' se refieren a la misma persona
4. Objeto prepositivo. Es una frase nominal que comienza con una preposición. Hay varios tipos de objetos prepositivos. En el caso de la preposición 'a', podemos diferenciar al Objeto prepositivo del Objeto Indirecto porque nuestra frase nominal NO es humana. Si la entidad nominal es humana, hablamos de Objeto Indirecto. Si tenemos una entidad nominal humana, pero no tenemos la preposición 'a', sino cualquier otra, hablamos de un objeto prepositivo.
5. Predicativo. Aparece con verbos de estado o copulativos. Tiene concordancia con el sujeto. La forma prototípica del predicativo es un adjetivo que concuerda con el sujeto, aunque hay excepciones.

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