lunes, 7 de diciembre de 2020

Sesión 16. Semántica léxica



Las palabras, aunque tienen un significado por sí mismas, mantienen una estrecha relación las unas con las otras, ya sea que tengan un significado similar u opuesto, o que dos palabras se escriban exactamente igual, pero sus significados no tengan nada que ver el uno con el otro. Conocemos a estas relaciones como relaciones semánticas y dedicaremos esta sesión a repasar todas ellas.

Sinonimia.

Cuando dos palabras comparten un mismo significado nos referimos a ellas como sinónimos, pero aunque compartan significado, las dos palabras siguen siendo diferentes en algunas características. Tomemos como ejemplo las palabras papá y padre. En ambos casos nos referimos a la misma persona, pero una de ellas demuestra un mayor grado de formalidad. Conocemos a casos como este como Sinonimia Parcial, mientras que la Sinonimia Total es cuando ambas palabras significan exactamente lo mismo, sin embargo, los casos de sinonimia total son más bien escasos.

Antonimia.

Al igual que en el caso anterior, la antonimia se compone de pares, dos palabras que mantienen una relación léxica la una con la otra, sin embargo, aquí ocurre todo lo contrario. Una relación de antonimia se da cuando una palabra significa lo opuesto a la otra. Podría decirse que la antonimia es un antónimo de sinónimos.

En el caso de los antónimos cabe destacar que algunas palabras no expresan una oposición total, como en el caso de 'frío' y 'caliente', pues en estas situaciones se manifiesta una oposición dentro de una escala, con puntos intermedios. Debido a esto también podemos utilizar expresiones comparativas como "más frío" o "un poco caliente", además de superlativos como "friísimo" o "calientísimo". A este tipo de antónimos se les conoce como antónimos graduales.

A diferencia de los sinónimos, los antónimos absolutos son más comunes. Con este término nos referimos a palabras que son mutuamente excluyentes, es decir, el significado de uno excluye al significado del otro. Por ejemplo, en el caso de 'vivo' y 'muerto', aquello que está vivo no puede estar muerto y viceversa. Este tipo de antonimia se conoce como antonimia complementaria, porque los términos dividen completamente el dominio en el que ocurren.

Un tercer tipo de antonimia es la antonimia recíproca o conversa. En esta, las dos palabras expresan una relación en la que uno no se puede dar sin el otro, por ejemplo, "encima de" y "debajo de" son casos de antonimia recíproca, porque para que X esté encima de Y, Y debe estar debajo de X. Otro caso podría ser la antonimia de padre-hijo, donde X es el padre de Y, por lo que Y es el hijo de X.

Hiponimia

Cuando una palabra se encuentra definida dentro de otra, hablamos de una hiponimia. ¿A qué nos referimos con esto? Se trata de una relación en la que una palabra forma parte de un grupo más grande que la engloba a ella y a otros elementos, por ejemplo, sabemos que todos los gatos domésticos son felinos, pero de igual manera un tigre es un felino y no se puede comparar a los gatos pequeños. De igual manera, sabemos que todos los felinos son animales, pero dentro del grupo 'animales' tenemos toda clase de especies y criaturas diferentes a los felinos. 

Así, podemos decir que 'gato' es hipónimo de 'felino' y a su vez, 'felino' es hipónimo de 'animal'. De manera opuesta, podemos decir que 'animal' es hiperónimo de 'felino' y 'felino' es hiperónimo de 'gato'.

Homonimia

Existen, además, algunas palabras que tienen una relación peculiar, ambas se escriben y pronuncian de la misma manera, pero tienen significados diferentes. Tomemos como ejemplo la palabra 'banco', la cual puede referirse a un asiento, pero también a una institución financiera o a un cardumen de peces.

Cuando nos encontramos en esta clase de situaciones podemos hablar de una homonimia, una situación en la que no existe una relación semántica entre ambas palabras que comparten escritura y pronunciación por mera coincidencia.

La homonimia también puede ser absoluta o parcial. Cuando hablamos de homonimia absoluta nos referimos a que las dos palabras tienen el mismo género y función gramatical, como en 'duelo' (enfrentamiento) y 'duelo' (pesar por la muerte de alguien), donde en ambos casos tenemos un sustantivo masculino. Pero esto no siempre es así. Tomemos como ejemplo la palabra 'lava', que puede ser un sustantivo femenino para referirse al magma que sale de un volcán, o puede ser un verbo conjugado en presente de la segunda persona del singular. Ya que en esta situación las dos acepciones tienen diferente función gramatical, hablamos de una homonimia parcial. Algo similar ocurre con palabras como 'cura', que puede referirse a un sacerdote (sustantivo masculino), o a un procedimiento para tratar una enfermedad (sustantivo femenino). Aquí la diferencia se encuentra en el género de la palabra y también representa una homonimia parcial.

Aunque en los casos anteriores las dos acepciones de la palabra se escribían de la misma manera, esto no siempre es así, hay casos en los que la pronunciación es la misma, pero la escritura es diferente, como en el caso de hasta (preposición) y asta (de una bandera). En estos casos hablamos de homófonos.

Polisemia

La polisemia se refiere a una palabra que tiene varios significados. Es fácil confundir la polisemia con la homonimia, pero mientras la homonimia se refiere a la relación entre dos palabras con diferentes significados, la polisemia aborda los diferentes significados de una sola palabra.

Tomemos por ejemplo la palabra vía, la cual puede hacer referencia a las siguientes definiciones:
- Una calle o camino.
- Los rieles de un tren.
- Una ruta.
- El procedimiento para hacer algo.
- En marcha hacia el fin que expresa.

Aunque los significados puedan parecer diferente, todos ellos tienen similitudes o parten de un mismo punto, en este caso sería que todos se relacionan con una dirección o movimiento.

Al encontrar dos palabras de igual escritura y diferente significado, una forma de saber si se trata de homonimia o polisemia consiste en estudiar su etimología Si sus raíces históricas son diferentes, se trata de homónimos, pero si ambas definiciones provienen de una misma fuente o raíz, tenemos un caso de polisemia.

También podemos distinguirlas sometiéndolos a una prueba de sinónimos y antónimos. Los homónimos muy difícilmente comparten los mismos sinónimos y antónimos, mientras que en la polisemia esto es diferente. Tomemos como ejemplo la palabra 'claro' (en presencia de mucha luz) y 'claro' (pálido). En ambos casos podemos decir que un antónimo de las acepciones es 'oscuro', por lo tanto, se trata de una polisemia y no de una homonimia.

Metonimia

Además de las relaciones mencionadas anteriormente, dos palabras pueden relacionarse a través de la metonimia, es decir, pueden ser palabras muy diferentes, pero que relacionamos la una con la otra y podemos incluso utilizar una en lugar de la otra. Tomemos por ejemplo 'La Casa Blanca', el emblemático edificio estadounidense donde vive el presidente de aquel país. No es extraño escuchar que 'La Casa Blanca' ha anunciado nuevas medidas de seguridad o cambios en los protocolos de salud, y nadie se sorprende a pesar de que 'La Casa Blanca' es un edificio y es incapaz de hablar. A esta relación léxica se le conoce como metonimia y la utilizamos de manera muy habitual, por ejemplo, cuando 'contestamos el teléfono' (aunque en realidad le contestas a la otra persona), o cuando te tomas 'una botella de cerveza' (aunque lo que te tomas es el líquido, no la botella).

Es importante señalar que para comprender la metonimia habitualmente es necesario conocer el contexto en el que se habla, tener conocimientos previos y ser capaz de inferir la información proporcionada.

Meronimia

Aunque suene similar a la metonimia, la meronimia es una relación léxica diferente, establecida entre las partes de un todo. 

Un merónimo es aquella palabra que constituye una parte del significado total de otra, nos referimos entonces a que 'dedo' es un merónimo de 'mano', porque la mano tiene dedos, y 'llanta' es un merónimo de 'auto', porque constituye una parte de este. Existen diversos tipos de merónimos, aunque siempre mantienen esta relación.

Componente - objeto integrado. Pedal - Bicicleta.
- Miembro - colección. Obeja - Rebaño.
- Porción - masa. Rebanada - Pastel.
- Materia - objeto. Acero - Automóvil.
- Acción - actividad. Pagar - Comprar.
- Lugar - área. Querétaro - México.

Paronimia.

La paronimia es la relación léxica que existe entre dos palabras que suenan parecido aunque sus significados son diferentes. Se trata de palabras casi homónimas, pero con sutiles diferencias, por ejemplo 'oveja' y 'abeja' suenan muy parecido, pero se trata de animales completamente diferentes, y mientras que la canela es una 'especia', no todas las 'especies' animales la comen.

Metáfora

La metáfora es uno de los recursos lingüísticos que más utilizamos en nuestro día a día. Se trata de darle atributos de una persona, objeto o evento a otra persona, objeto o evento con el que comparte alguna característica. Por ejemplo, cuando decimos que un empresario es un 'tiburón', no nos referimos a que sea un depredador marino, sino que es un vendedor voraz; y cuando decimos que un niño es un 'cochino' nos referimos a que no cuida de su higiene personal, no que se haya convertido en un animal de granja.

Las metáforas no solo se basan en animales, también podemos crear metáforas relacionadas al tiempo y al espacio como cuando decimos cosas como "mirar hacia atrás" para referirnos a recordar el pasado; o metáforas relacionadas con la posición física de las cosas, como al decir que "va a subir el precio de la gasolina", como si el precio decidiera escalar una montaña o subir las escaleras.

Bibliografía:
- (sexta ed.) Hualde, J. I., Olarrea, A., & Escobar, A. M. (2001). Introducción a la lingüística hispánica. Cambridge, UK: Cambridge University Press.
- (tercera ed.) Yule, G. (2013). El lenguaje. AKAL, Madrid, España.
- González Zunini, M. ANEP. "Paronimia", Consultado el 07 de diciembre de 2020 en <http://www.anep.edu.uy/prolee/index.php/glosario/53-paronimia>
- Sobre terminología y uso de meronimias ver Pearson et al. (1992 y Czap y Nedobity (1990)


No hay comentarios.:

Publicar un comentario