Hace miles de años el ser humano sufrió una evolución importante a partir de que comenzó a caminar erguido. Sus brazos perdieron fuerza, su piel perdió pelaje y su columna vertebral modificó su estructura, a cambio, su cerebro comenzó a realizar funciones más complejas y su aparato fonador se volvió más especializado, de forma que pudo comenzar a desarrollar un lenguaje. Este proceso largo y complicado le ha dado al actual homo sapiens sapiens la característica más humana de todas: el habla. Sin embargo, dentro del reino animal todas las especies son capaces de comunicarse entre ellas, ¿cuál es la diferencia entre nuestra forma de comunicarnos y la suya?
Tal vez el
primer pensamiento que llegue a tu mente a la hora de pensar en las diferencias
entre el lenguaje humano y la comunicación animal se encuentra en que los seres
humanos somos capaces de expresar ideas complejas, mientras que los animales
no. Esta lógica, aunque pueda parecer lógica, resulta un poco subjetiva. ¿A qué
nos referimos exactamente con ‘ideas complejas’? Tal vez hablamos de cosas más
allá del instinto. En lugar de comunicar “se acerca un depredador”, nosotros
podríamos decir “una persona sospechosa vestida de color rojo, lentes de sol y
una chaqueta se acerca”, ¿es esto una idea compleja? En caso de ser así, los
perritos de las praderas son capaces de hacer una descripción idéntica en su
propio lenguaje.
Durante los
últimos 25 años, el Dr. Con Slobodchikoff, biólogo de la Universidad de
Arizona, se ha dedicado a la investigación de los perritos de las praderas y a
descifrar su complejo lenguaje, llegando a la conclusión de que no solo son
capaces de comunicar cuando hay una amenaza cerca, sino para describir si se
trata de un coyote, un halcón o un ser humano. Incluso son capaces de transmitir
una descripción de su aspecto.
“Cuando
realizamos un experimento donde la misma
persona camina cerca de una colonia de perros de las praderas con camisetas de
colores diferentes en diferentes momentos, los perros de la pradera tendrán
llamadas de alarma que contienen la misma descripción del tamaño y la forma de
la persona, pero variarán su descripción
del color”, señala el Dr. en su investigación[1].
Por
supuesto, el lenguaje humano sigue siendo más complejo y cuenta con otras
características, como la capacidad de ser enseñado gracias a sus llamadas unidades discretas en oposición a las
análogas de los animales, los cuales se ven limitados por su aparato fonador
más simple. ¿Qué pasaría si los animales contaran con un aparato fonador que
les permitiera hablar de la misma manera que los seres humanos?
La doctora
Irene Pepperberg se planteó esta misma pregunta y encontró su respuesta con
Alex, un loro gris africano que sorprendió al mundo entero por tener la
inteligencia de un niño de 5 años, en contraste con la mentalidad de 3 años que
desarrollan animales como los gorilas y algunos chimpancés.
Alex
(acrónimo de ‘Avian Learning Experiment’),
falleció a sus 31 años de edad habiendo aprendido un vocabulario de 150
palabras, las cuales usaba a placer para comunicarse con sus cuidadores. Pero la inteligencia de Alex iba más allá de
eso. Claro, era capaz de pedir comida –y agradecer cuando la recibía- entre
otras cosas, pero Alex demostró tener capacidades más allá de lo que hemos
visto a otros animales parlantes. La más importante de ellas, quizá, fue
también la última cosa que dijo antes de morir, pues al momento de despedirse
la noche anterior le preguntó a la doctora Irene “¿Vendrás mañana?”[2], una
pregunta que si bien puede lucir simple para los seres humanos, demuestra que
este animal era capaz de cumplir con la característica del desplazamiento, es decir, el animal era consciente del tiempo y de
sus alrededores. No se limitaba a pensar en el ‘presente’, sino que podía
pensar en lo que haría al día siguiente, y no solo como un mero instinto como
los animales que acumulan comida para el invierno, sino por algo tan sencillo
como saber si el día siguiente podría ver a su querida amiga.
El caso de
Alex, aunque aislado, no es único. La propia Irene asegura que otros animales
de esta misma especie tienen la misma capacidad mental de Alex, y si bien no se
le ha enseñado el lenguaje humano, ellos son capaces de comunicarse entre en su
propio lenguaje animal.
Si bien
hablar con los animales no es algo que podamos hacer todavía, existen casos en
los que los animales intentan comunicarse con nosotros, y casos más raros
todavía, en los que lo logran. Tomemos por ejemplo lo que ocurre en la sabana
africana, donde los pájaros indicadores (Indicator
indicator) trabajan en conjunto con los seres humanos para conseguir lo que
quieren. Ellos buscan colmenas y cuando encuentran una, emiten un sonido
específico cerca de aldeas humanas para que ellos se encarguen de las abejas
mientras obtienen la cera de la colmena, a cambio, los hombres se quedan con la
miel. Podría pensarse que esto es una coincidencia, pero de acuerdo con la zoóloga
de la Universidad de Cambride, Claire Spottiswoode, el sonido utilizado no
forma parte de la comunicación habitual de estas aves, es únicamente un sonido
que utilizan con los seres humanos[3]. Algo similar, y más
cercano al grueso de la población, ocurre con los gatos domésticos, los cuales
desarrollan un sistema de comunicación único con sus dueños, según revela la
profesora de fonética Susanne Schötz en su libro ‘The Secret Language of Cats’.
Existen
muchos ejemplos más similares a estos. Animales capaces de producir voces
humanas como los leones marinos, animales capaces de comprender lenguaje de
señas y hasta animales que son capaces de desarrollar complicados sistemas de
comunicación que aún no logramos comprender. En conclusión, el lenguaje humano
es complejo e impresionante, pero la comunicación dentro del reino animal no
tiene nada que envidiarle, tal vez lo único que necesitamos para hablar con los
animales es un traductor adecuado.
Bibliografía.
[1] Slobodchikoff, C. N. and R. Coast. 1980. Dialects
in the alarm calls of prairie dogs. Behavioral Ecology and Sociobiology
7: 49-53.
[2]
Fresneda, C. (26 de diciembre, 2008). La increíble historia de Alex, el loro
más inteligente del mundo. Consultado en El Mundo el 05 de septiembre de 2020.
https://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/23/ciencia/1230055415.html
[3]
Purbita, S. (07 de septiembre, 2016), El indicador grande: un ave que se
entiende con los seres humanos. Consultado en Audubon el 05 de septiembre de
2020.
https://www.audubon.org/es/news/el-indicador-grande-un-ave-que-se-entiende-con-los-seres-humanos.

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