domingo, 13 de septiembre de 2020

Ensayo: Comunicación animal, más compleja de lo que pensamos.

 


Hace miles de años el ser humano sufrió una evolución importante a partir de que comenzó a caminar erguido. Sus brazos perdieron fuerza, su piel perdió pelaje y su columna vertebral modificó su estructura, a cambio, su cerebro comenzó a realizar funciones más complejas y su aparato fonador se volvió más especializado, de forma que pudo comenzar a desarrollar un lenguaje. Este proceso largo y complicado le ha dado al actual homo sapiens sapiens la característica más humana de todas: el habla. Sin embargo, dentro del reino animal todas las especies son capaces de comunicarse entre ellas, ¿cuál es la diferencia entre nuestra forma de comunicarnos y la suya?

Tal vez el primer pensamiento que llegue a tu mente a la hora de pensar en las diferencias entre el lenguaje humano y la comunicación animal se encuentra en que los seres humanos somos capaces de expresar ideas complejas, mientras que los animales no. Esta lógica, aunque pueda parecer lógica, resulta un poco subjetiva. ¿A qué nos referimos exactamente con ‘ideas complejas’? Tal vez hablamos de cosas más allá del instinto. En lugar de comunicar “se acerca un depredador”, nosotros podríamos decir “una persona sospechosa vestida de color rojo, lentes de sol y una chaqueta se acerca”, ¿es esto una idea compleja? En caso de ser así, los perritos de las praderas son capaces de hacer una descripción idéntica en su propio lenguaje.

Durante los últimos 25 años, el Dr. Con Slobodchikoff, biólogo de la Universidad de Arizona, se ha dedicado a la investigación de los perritos de las praderas y a descifrar su complejo lenguaje, llegando a la conclusión de que no solo son capaces de comunicar cuando hay una amenaza cerca, sino para describir si se trata de un coyote, un halcón o un ser humano. Incluso son capaces de transmitir una descripción de su aspecto.

“Cuando realizamos un experimento donde  la misma persona camina cerca de una colonia de perros de las praderas con camisetas de colores diferentes en diferentes momentos, los perros de la pradera tendrán llamadas de alarma que contienen la misma descripción del tamaño y la forma de la persona, pero variarán  su descripción del color”, señala el Dr. en su investigación[1].

Por supuesto, el lenguaje humano sigue siendo más complejo y cuenta con otras características, como la capacidad de ser enseñado gracias a sus llamadas unidades discretas en oposición a las análogas de los animales, los cuales se ven limitados por su aparato fonador más simple. ¿Qué pasaría si los animales contaran con un aparato fonador que les permitiera hablar de la misma manera que los seres humanos?

La doctora Irene Pepperberg se planteó esta misma pregunta y encontró su respuesta con Alex, un loro gris africano que sorprendió al mundo entero por tener la inteligencia de un niño de 5 años, en contraste con la mentalidad de 3 años que desarrollan animales como los gorilas y algunos chimpancés.

Alex (acrónimo de ‘Avian Learning Experiment’), falleció a sus 31 años de edad habiendo aprendido un vocabulario de 150 palabras, las cuales usaba a placer para comunicarse con sus cuidadores.  Pero la inteligencia de Alex iba más allá de eso. Claro, era capaz de pedir comida –y agradecer cuando la recibía- entre otras cosas, pero Alex demostró tener capacidades más allá de lo que hemos visto a otros animales parlantes. La más importante de ellas, quizá, fue también la última cosa que dijo antes de morir, pues al momento de despedirse la noche anterior le preguntó a la doctora Irene “¿Vendrás mañana?”[2], una pregunta que si bien puede lucir simple para los seres humanos, demuestra que este animal era capaz de cumplir con la característica del desplazamiento, es decir, el animal era consciente del tiempo y de sus alrededores. No se limitaba a pensar en el ‘presente’, sino que podía pensar en lo que haría al día siguiente, y no solo como un mero instinto como los animales que acumulan comida para el invierno, sino por algo tan sencillo como saber si el día siguiente podría ver a su querida amiga.

El caso de Alex, aunque aislado, no es único. La propia Irene asegura que otros animales de esta misma especie tienen la misma capacidad mental de Alex, y si bien no se le ha enseñado el lenguaje humano, ellos son capaces de comunicarse entre en su propio lenguaje animal.

Si bien hablar con los animales no es algo que podamos hacer todavía, existen casos en los que los animales intentan comunicarse con nosotros, y casos más raros todavía, en los que lo logran. Tomemos por ejemplo lo que ocurre en la sabana africana, donde los pájaros indicadores (Indicator indicator) trabajan en conjunto con los seres humanos para conseguir lo que quieren. Ellos buscan colmenas y cuando encuentran una, emiten un sonido específico cerca de aldeas humanas para que ellos se encarguen de las abejas mientras obtienen la cera de la colmena, a cambio, los hombres se quedan con la miel. Podría pensarse que esto es una coincidencia, pero de acuerdo con la zoóloga de la Universidad de Cambride, Claire Spottiswoode, el sonido utilizado no forma parte de la comunicación habitual de estas aves, es únicamente un sonido que utilizan con los seres humanos[3]. Algo similar, y más cercano al grueso de la población, ocurre con los gatos domésticos, los cuales desarrollan un sistema de comunicación único con sus dueños, según revela la profesora de fonética Susanne Schötz en su libro ‘The Secret Language of Cats’.

Existen muchos ejemplos más similares a estos. Animales capaces de producir voces humanas como los leones marinos, animales capaces de comprender lenguaje de señas y hasta animales que son capaces de desarrollar complicados sistemas de comunicación que aún no logramos comprender. En conclusión, el lenguaje humano es complejo e impresionante, pero la comunicación dentro del reino animal no tiene nada que envidiarle, tal vez lo único que necesitamos para hablar con los animales es un traductor adecuado.

 

Bibliografía.

[1] Slobodchikoff, C. N. and R. Coast. 1980. Dialects in the alarm calls of prairie dogs. Behavioral Ecology and Sociobiology 7: 49-53.

[2] Fresneda, C. (26 de diciembre, 2008). La increíble historia de Alex, el loro más inteligente del mundo. Consultado en El Mundo el 05 de septiembre de 2020. https://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/23/ciencia/1230055415.html

[3] Purbita, S. (07 de septiembre, 2016), El indicador grande: un ave que se entiende con los seres humanos. Consultado en Audubon el 05 de septiembre de 2020. https://www.audubon.org/es/news/el-indicador-grande-un-ave-que-se-entiende-con-los-seres-humanos.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario